La historia de las tablas de descompresión



Las tablas de buceo se construyeron a partir de un proceso partiendo de la enfermedad de descompresión, la cual se convirtió en un problema importante en la industria de la construcción de puentes y en la minería. Los obreros de la construcción, sufrían la enfermedad de Bends (encorvadura) o enfermedad de la descompresión, si ascendían rápidamente después de estar mucho tiempo trabajando a presión.


El primero que intuyó los problemas de descompresión fue el ingeniero francés Triger, como consecuencia de los accidentes que se producían entre los obreros que trabajaban en los cajones neumáticos de cimentación de puentes, pero no llego a resolver el problema. Seria otro compatriota suyo, el fisiólogo Paul Bert (Francés) en el siglo XIX, quien descubriera que los problemas que acechaban a aquellos hombres se debían a la acumulación de nitrógeno en la sangre, el cual se liberaba en forma de burbujas, y que era el causante de las temidas embolias.

Los resultados a sus investigaciones llego a publicarlos en un libro titulado: La presión barométrica, en el que sentaba las bases de la futura técnica de descompresión; Paul Bert recomendó descompresión lenta para prevenir los síntomas de la Enfermedad de Caisson (descompresíva), aunque no pudo obtener valores cuantitativos.


Las contribuciones de Haldane:


La temprana muerte de Paul Bert dejó incompleta su labor, hasta que diez años mas tarde el investigador de origen escocés John Scott Haldane (1860-1936), interesado por los problemas de intoxicación de los mineros por el CO2 y el gas carbónico, comenzó a ocuparse de los efectos del nitrógeno sobre el organismo humano. Partiendo de los trabajos de Paul Bert, puso todo su interés en llegar a la solución del problema.


Entre 1906 y 1908 John Scott Haldane, realizó experimentos con 85 cabras de las que obtuvo algunas de las siguientes conclusiones:

-Los síntomas empezaban a ocurrir cuando la diferencia de presión ambiente era la mitad, por ejemplo para 4 atm (30 mts), a partir de 2 atm, o menos.

-Los síntomas vistos en las cabras eran problemas en las articulaciones de las patas, estas rengueaban aún si tener peso.

Con el resultado de sus investigaciones y las experiencias obtenidas con los buzos de la marina británica, llegó a conclusiones como la de que los buzos que no habían sobrepasado los 12 mts. de profundidad, aun habiendo permanecido bastante tiempo en inmersión, no presentaban síntomas de embolia. Como resultado de esta y otras observaciones, Haldane llegó a unas conclusiones en las que trataba de que el buzo liberase todo su N2 antes de llegar a superficie.


El principio del que partió Haldane para el cálculo de sus tablas lo basó en un modelo biofísico adoptado por él en el que consideraba la diferencia de tiempo existente para llegar a la saturación total de los diferentes tejidos del organismo, teniendo en cuenta de que la solubilidad del nitrógeno en los tejidos grasos es aproximadamente cinco veces superior debido a su irrigación sanguínea, motivo por el que tanto el proceso de saturación como el de desaturación es mas lento. Mientras que aquellos que el riego sanguíneo es más intenso, el proceso es más rápido. Por este motivo a los primeros les denominaba << y a los segundos >>.


Basado en este principio ideó cinco tejidos tipo que aplicó un tiempo determinado de saturación. Efectúo diferentes pruebas con tiempos y presiones, observando como se producía y de que forma la liberación de las burbujas se llevaba a cabo, así pues logró establecer unos valores tabulados que si bien no llegaban a los porcentajes de seguridad actuales dieron entonces unos resultados muy satisfactorios.


Haldane consideró que la absorción y eliminación del nitrógeno era un proceso exponencial.


Una absorción progresiva.


Mientras se bucea el cuerpo va absorbiendo nitrógeno, el cual se disuelve en los tejidos siguiendo la Ley de Henry (a mayor presión mayor es la cantidad de moléculas de gas que se disuelven en el líquido). Al ascender este nitrógeno debe eliminarse en forma paulatina a través de la respiración sin generar enfermedad (el nitrógeno forma microburbujas no nocivas para el organismo).


Se determinó que si la relación de presiones era de 2:1, el gas se eliminaba sin generar burbujas. El cuerpo humano se consideró formado por distintos tejidos con tiempos de saturación/eliminación diferentes. De esta forma surgieron los modelos matemáticos utilizados para la confección de tablas.


Años después, en 1937 científicos de la U.S. NAVY (USN) marina norteamericana modificaron las tablas de Haldane. Eran las primeras tablas de una manera experimental y que además no contemplaban las inmersiones sucesivas, ya que el propósito y desarrollo estaba pensado solamente para buzos que bajaban a una cierta profundidad, realizaban su trabajo o misión, para más tarde regresar a superficie. La U.S. NAVY estudiaría la forma de construirlas, ya que las necesitaban para los trabajos militares y profesionales que realizaban, y lógicamente querían hacerlos con la mayor seguridad.


Las tablas las adaptaron a los buzos clásicos de entonces empleándolas hasta 90 mts. (10 atm.), utilizando para el cálculo de tejidos de tiempo medio similares a los utilizados por Haldane, ampliados a 80 y 120 minutos, aunque pecaron de exceso de prudencia al limitar la velocidad de ascenso a 7,5 metros/min. La posterior evolución del buceo y el invento de la escafandra autónoma obligó a reconsiderar estos trabajos, de cuyo resultado, en 1958 las tablas fueron revisadas, y consideraron las inmersiones sucesivas. En dichas tablas se articulaban paradas de 3 en 3 metros, con velocidad de ascenso que se aumentó a 18 metros/min.

Estas tablas fueron traducidas al sistema métrico decimal por el G.E.R.S. francés; posteriormente, el profesor italiano Gaspare Aldano, las mejoraría aunque sus estudios fueron dirigidos al buceo de gran profundidad. Otro francés, el comandante Alinat, mejoró éstos trabajos, incorporando por primera vez en las tablas, la casilla en la que introducía el coeficiente de saturación de nitrógeno para inmersiones sucesivas.


Hoy en día las exigencias del buceo a grandes profundidades y para aquellos casos de inmersiones de extrema exposición, han obligado a considerar para el cálculo de éstas tablas, tejidos de medio tiempo de hasta 1000 minutos. Actualmente, se utilizan las tablas de G.E.R.S. y de la marina norteamericana, éstas últimas bastante más completas, que son las adoptadas por nuestra Marina Militar y por algunas organizaciones de buceo.


A partir del resultado y obtención de unas tablas más o menos fidedignas para el buceo, basado como ya se ha explicado anteriormente en la absorción del nitrógeno en los tejidos, unos ingenieros italianos llamados De Sanctis y Alinaris, inventaron un ingenioso aparato, el descompresímetro, que vino a resolver y a simplificar los problemas inherentes a los cálculos de descompresión.


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